No queda más remedio que ponerse a estudiar. Los chinos han descubierto que la mano de obra africana puede ser tan buena o mejor que la china en cuanto a la calidad de los productos que fabrican; con la ventaja de que en África las materias primas están más cerca y los salarios y los impuestos todavía son increíblemente más bajos que los de China.
La cosa está en aprender a fabricar más cerca de donde esté la materia prima. Y a ello se están aplicando etíopes, tanzanos, kenianos, a toda máquina, con salarios más competitivos que los de China, Taiwan, Corea, e incluso Indonesia y Vietnam, sobre todo en moda, textil, prefabricados para la construcción y calzado.
Si tenemos en cuenta que Samsung, una empresa coreana, ya es primer fabricante mundial de teléfonos inteligentes, con la cosa de que los diseña donde quiere y los fabrica donde mejor le va, dentro y fuera de Corea, parece claro que no le queda más remedio a los países escasos de materias primas, como son los europeos, que ponerse a estudiar para descubrir los nuevos diseños y modos de fabricación de las cosas, ya que nunca más competirán con África, India, China, sudeste asiático o Latinoamérica en la obtención de las materias primas con las que se fabricarán los cacharros que se diseñen en Silicon Valley, Daegu o Murcia, por poner un ejemplo de que el que invente se lo lleva, esté donde esté.
Con la incautación de YPF, lo que todo el mundo está mirando es si lo van a hacer mejor que Repsol, o si los ingenieros argentinos se la van a pegar depreciando lo que les quede de la tecnología de la empresa española. Si van a saber desarrollar el conocimiento que tiene Repsol como empresa extractora de primer nivel mundial y que se lo ha dejado allí para su uso y disfrute, o van a malbaratarlo hasta que llegue una empresa china o coreana que quiera ser el “samsung” del petróleo y retome la producción de YPF como la manejaba Repsol.
Por eso a la vieja Europa no le queda más que estudiar o estudiar, saber más o menos que los demás será determinante, o por lo menos acercarse a los niveles de los norteamericanos, que siguen siendo líderes mundiales en investigación, y de los chinos, que se van acercando a ello, aunque luego lo fabrique otro.
Lo de quedarse como lugar de reposo y ocio de los demás, como líderes mundiales y turísticos del juego, la prostitución y el consumo de droga, también es una opción a la que parece que algunos se van acercando, por no estudiar, mayormente. También funciona atraer y fabricar los mejores futbolistas, con lo que así se llenan los estadios como en ninguna parte. Basta comprobar si los dineros que se dedican al deporte son mayores o menores que los que se dedican a bibliotecas, laboratorios, investigación y esas cosas, que también te pueden diferenciar para bien o para mal.
Puede que en algún momento de la historia los sindicatos hayan servido para algo, pero ya no llama la atención que cada vez sean menos trabajadores los que se afilian y acuden a sus manifestaciones. Los sindicatos sirven muy bien para defender a los colocados, pero no tanto cuando se trata de los parados. Con manifas y huelgas no se saca a nadie del paro, ni con gritos en la calle. Incluso muchas veces son una bendición para los patronos que quieren quitarse de enmedio a los trabajadores que les sobran y encuentran en cada huelga un alivio con lo que se ahorran en salarios.
Además los delegados sindicales son los últimos en ser despedidos. La gente ha visto muchas veces que se quedan en la empresa casi hasta el final, mientras a los demás los van despidiendo poco a poco, porque es un lío despedir a un sindicalista. Te acusan de todo: insolidario con la representación de los trabajadores en la empresa, violador de los derechos laborales y cosas mucho peores, cuando resulta tantas veces que los representantes sindicales aparecen muchas veces como un enjambre de parásitos que chupan del bote con verdadera delectación.
¿Alguien ha visto alguna vez a un sindicalista en paro? ¿alguien sabe lo que cobran por hacer su peculiar trabajo? Ya se sabe el sueldo de los ministros , el presidente de Gobierno e incluso el Rey, pero de los sindicalistas sólo se sabe que alguno cobraba 180.000 euros por representar al sindicato en un consejo de administración.
Con más de cinco millones de parados, no hay que esperar demasiada solidaridad de los que aguantan aún en el machito. Se les ha secado la sesera de las soluciones, después de tanto tiempo de vivir del cuento, y no son capaces de otra cosa más que de protestar de que antes se vivía mejor, sobre todo ellos. Los movimientos de indignados nos han enseñado a perderle el respeto a quienes sólo saben quejarse, sin aportar soluciones distintas a las de que todo vuelva a como estaba.
Afortunadamente, las broncas de las manifas griegas han servido para que esté mal visto ser violento en la calle, porque se dice que da mal ejemplo y mete miedo a los inversores extranjeros. Solo en Cataluña hay algún antisistema al que se le va la pinza. En el resto, los manifestantes que todavía circulan detrás de la pancarta, lo hacen con la manifiesta resignación de que no vale para casi nada, y menos para conseguir empleo: sólo para dar razón de ser al trabajo de los sindicalistas que todavía cobran.
Es muy difícil pensar que las cosas van mal y que hay crisis y eso, si uno mira de verdad a lo que lee la gente en los periódicos. Si yo fuera un político, me quedaría muy tranquilo y ahorraría esfuerzos para más adelante, porque en este momento la gente está hipnotizada con la banalidad, y no cala otro tipo de mensajes. Lo más visto en un periódico serio, no en uno de esos gratuitos que te los regalan con tal de que te los lleves y se le alivie el tiempo de trabajo al repartidor que te los da en la boca del metro. No se trata de uno de esos, sino de un periódico centenario, de los que lee con aparente frenesí la burguesía más asentada.
Pues lo más leído allí el otro día era: 1) la muerte de una mujer en Nueva Zelanda por beber demasiada cocacola; 2) que en el 2012 comenzará un ciclo de armonía de 5.200 años; 3) indemnizada una mujer herida en un hotel mientras practicaba sexo; 4) La maestra sexy de Bolonia obligada a cerrar la escuela; 5) creado un plano con google maps para usar en caso de apocalipsis zombi. La cosa estaba entre las 24.895 visitas registradas y las 11.221, en algún momento de la tarde del otro día.
Ni crisis, ni repsol, que es lo que alguien parece que se empeña en que hablemos de ello, y de lo mal que nos trata el gobierno, o la señora Kirchner. Ni abaratamientos, ni calentamientos, ni sindicalistas, ni rtve: la mujer que bebía sólo cocacola en medio de la espera del apocalipsis zombi. Al día siguiente, fútbol y fútbol.
¿Será que Rajoy ha conseguido ya dormir a la gente?
Algunos periodistas de tve dicen que la reforma “daña su independencia”, aunque también habría que añadir que lo que daña de verdad es la “dependencia” de algunos de ellos, sobre todo la que tenían de los sindicatos y los que eran socialistas de profesión en la televisión pública. Algunos profesionales de tve consideran “muy preocupante” la reforma que ha emprendido el Gobierno sobre la televisión pública, y eso es comprensible; pero también lo es que una parte grande del público que ve la tve considerara “muy preocupante” no tomarse en serio que si las cosas no cambiaban “no habría modo de menoscabar la dependencia de tve y, en consecuencia de sus servicios informativos”.
El problema más gordo del socialismo español consiste en que todo lo que dice se le puede volver en contra con las mismas razones o incluso con más. Cada vez que uno de ellos dice que los cambios le afectan negativamente, no sólo a él sino a todos los españoles, también aparece con una evidencia deslumbrante que sobre todo les afectan a ellos. Puede que también a otros, aunque podría del mismo modo haber una mayoría de españoles que los estaban deseando. Son cosas de la política y de los políticos: es muy difícil perder unas elecciones y que no piense la mayoría que se les acabó el chollo a los perdedores, y que esa sea la consecuencia principal del resultado electoral, aunque se la trate de vestir con palabras como independencia o dependencia de unos y otros.
Se entiende que a otros gobiernos les viniera bien fomentar el fútbol para tener entretenida a la gente con el pan y circo, y que así no pensaran en los problemas que se nos venían encima. Lo que ya no está tan claro es que tengamos que seguir pagando un disparate, aunque sólo sea porque ya nos sabemos lo de la crisis económica al dedillo y no hace falta que el gobierno nos distraiga con peteneras.
El fútbol cuesta un dineral y por alguna razón misteriosa son los presidentes de los clubes de fútbol una raza de gente que debe mucho dinero, que quiebra de vez en cuando y que se forra intermediando con jugadores. Muchos gladiadores del circo de los romanos eran esclavos: vivían como reyes, pero estaban sometidos a la dura disciplina de su jefe, cobraban por matar o morir, pero siempre dando espectáculo.
A veces no parece que sean otra cosa los jugadores de fútbol, incluso los más renombrados y los que más cobran. La gente se enfada y les chilla cuando fallan, como si eso fuera malo o indecoroso, cuando es lo más normal del mundo, aunque cada vez se tolere menos. El discurso de “lo hemos dado todo en el ultimo encuentro y lo seguiremos haciendo en los siguientes” (porque si no, nos quitarán de la alineación y nos acabarán echando) tiene un tufo a esclavos bien pagados que se parece mucho al patrón que juega con sus empleados como mejor le viene y los contrata o los despide. Como mejor le vaya.
Es cierto que vuelven modos de esclavitud con la crisis, y que la gente “lo da todo” y mucho más, cuando ve que peligra su puesto de trabajo, su sueldo o el bienestar de su familia. El patrón lo tiene fácil con los que todavía tiene contratados, porque les mete el miedo al despido y la gente se le rinde a lo que sea. Incluso el Gobierno le ha cogido el gustillo a meter miedo a todo el que se le ponga a tiro, para que así por lo menos no moleste; y si fuera posible, que le meta más horas a la cosa para sacar al país adelante.
Y si el Gobierno piensa que no tiene sentido darle dinero a la gente del cine porque se lo gastan y no hacen buenas pelis, tampoco se lo tendría que dar a los futboleros: después de un partido de fútbol, no queda nada; menos que después de una mala película, o lo mismo: hastío de los que pierden, sensación de haber malgastado el tiempo; y encima se han quedado sin el dinero de las entradas y con las cervezas atragantadas. Para los ganadores, la cosa no tiene mucho mejor aspecto: atrápalo como puedas y cuanto antes, porque lo que venga después podría ser mucho peor, en esta temporada o en la siguiente. O incluso el próximo domingo.
“A que nuestro fútbol sea así de estupendo, -le comenta un productor de cine español al ministro del ramo, en una cara abierta- contribuyen las cifras escandalosas que nuestros equipos perciben de las televisiones, dineros que éstas dejan de aplicar a la producción audiovisual. Esos ingresos (280 millones se reparten los dos equipos más poderosos) ayudan a que el Madrid, o el Barça o incluso el Atleti, el Sevilla y muchos otros, tengan unos excelentes planteles, llenos de jugadores extranjeros, obligando por cierto a buscarse la vida fuera a jugadores de aquí. ¿De verdad hacen falta plantillas así?, ¿es sostenible que los equipos españoles hayan gastado el verano pasado, en plena crisis, 344 millones de euros en comprar futbolistas?, ¿nos hemos parado a pensar que un sólo fichaje de un jugador de élite cuesta más al sistema que lo que ahora su Ministerio le está quitando al cine español?”.
Hoeness, presidente del Bayern Munich, próximo rival del Real Madrid, lo ha dejado bien claro: «Damos dinero a los españoles para salir de la crisis y sus equipos no pagan a Hacienda». Los clubes es posible que paguen una fortuna a sus jugadores, pero tienen unas deudas del patín; y los que no las tienen es porque le cobran a las televisiones -mayormente públicas, con déficit a cargo de todos los españoles- un pastón. Y las televisiones se lo dan, porque eso les cuesta menos trabajo que producir series y programas con un mínimo de calidad. A lo mejor es competencia desleal.
Una portavoz del socialismo español se ha mosqueado porque el presidente francés, y candidato a la reelección, ha dicho que si los franceses votaran socialista es como si quisieran que Francia se volviera como la España de Zapatero o la Grecia de Papandreu, en cuanto a la deriva económica por la que transitan los dos países desde que esos señores fueron presidentes de sus gobiernos respectivos.
Posiblemente Sarkozy todavía recuerde que Zapatero anunció en alguna de sus alocadas previsiones que España ya había superado a Italia y amenazaba con superar a Francia, económicamente, por supuesto. Lo que ha resultado tan catastrófico como tantas otras medidas diseñadas por su gobierno de aquel entonces.
La ventaja de Zapatero es que siempre creyó que España era un concepto discutido y discutible, y así lo afirmó en alguna ocasión, mientras que no parece que sea esa la percepción de la portavoz socialista. La chica se ha enfadado cuando el presidente francés ha seguido al pie de la letra las propuestas zapatéricas acerca de España, discutiendo discutiblemente si España se parece más a la Grecia también socialista de Papandreu o a la Francia que él representa y que quiere seguir representando bajo el lema de “Francia fuerte” ( o si se quiere “La France forte”, en el original, que todavía es más fuerte que la traducción) y nada de discutida ni de discutible.
Entre las dicerías de toda campaña electoral, el todavía presidente francés ha dicho que su contrincante, el socialista Hollande, “quiere que haya menos ricos, mientras que él sólo quiere que haya menos pobres”, tal vez fijándose en el resultado de los gobiernos de Zapatero y Papandreu, que se desarrollaron en los mismos tiempos de crisis global que el suyo, y en los que por alguna cosa misteriosa, de esas que se discuten incansablemente sin llegar nunca a una conclusión válida, han obtenido tan dispares resultados, económicos por supuesto, tan lejos de aquellas alocadas previsiones zapateriles.